Inicio / Negocios locales / El Mercado Juárez lleva 80 años en el Centro y probablemente todavía hay cosas que no sabías de él

El Mercado Juárez lleva 80 años en el Centro y probablemente todavía hay cosas que no sabías de él

Hay lugares de Ciudad Juárez que conocemos tan bien de vista que eventualmente dejamos de preguntarnos cualquier cosa sobre ellos.

Sabemos dónde están.

Hemos pasado por ahí.

Probablemente tenemos alguna fotografía.

Y listo.

El Mercado Juárez es uno de ellos.

Está tan integrado al paisaje del Centro que resulta fácil olvidar un pequeño detalle: este lugar acaba de cumplir 80 años.

Fue inaugurado el 1 de septiembre de 1946, así que mientras generaciones enteras de juarenses nacieron, crecieron y vieron transformarse prácticamente toda la ciudad, el mercado siguió en el mismo sector acumulando historias.

Y vaya que le tocaron épocas diferentes.

Porque hubo un tiempo en que ir al Mercado Juárez no era solamente cosa de juarenses. Durante sus décadas de mayor auge, turistas provenientes principalmente de Texas y Nuevo México cruzaban la frontera buscando artesanías, recuerdos, comida mexicana y esa experiencia de visitar Juárez que durante años formó parte del turismo fronterizo.

Imagínate el Centro en aquellos años.

Turistas caminando.

Comerciantes ofreciendo productos.

Música.

Restaurantes.

Bares.

Personas cruzando desde El Paso específicamente para pasar el día de este lado.

El mercado llegó a vivir aproximadamente medio siglo de una actividad muy distinta a la que vemos actualmente.

Y quizá por eso recorrer hoy sus alrededores genera una sensación extraña.

Porque el edificio sigue ahí.

Pero la historia que lo rodea es muchísimo más grande de lo que uno podría imaginar solamente al pasar frente a él.

Además, basta caminar un poquito para encontrarse con otro personaje imposible de separar de la identidad fronteriza.

Germán Valdés, Tin Tan.

A un costado del mercado se encuentra una estatua dedicada al Pachuco de Oro, cuya historia está profundamente ligada a Ciudad Juárez. Aunque nació en la Ciudad de México, fue aquí donde vivió parte de su juventud y comenzó a desarrollar aquella personalidad pachuco que posteriormente llevaría al cine mexicano.

Y como aparentemente una referencia a Tin Tan no era suficiente, en esta misma zona también existe un mural dedicado al actor.

Así que prácticamente tenemos un pequeño pedazo del Centro convertido en homenaje.

Nada mal para ir caminando sin plan.

Pero también existe una parte mucho menos alegre de la historia reciente.

Desde 2022, el interior del Mercado Juárez permanece clausurado debido a condiciones de seguridad detectadas por Protección Civil. El deterioro del inmueble y las condiciones necesarias para permitir nuevamente el acceso han mantenido cerrado un espacio que durante décadas recibió comerciantes, turistas y familias.

Y ahí aparece una contradicción bastante fuerte.

El mercado acaba de cumplir 80 años.

Pero celebró ese aniversario con las puertas cerradas.

Eso no significa que toda la zona haya dejado de tener vida. El exterior, los comercios cercanos, la estatua, el mural y el propio movimiento del Centro continúan haciendo que este punto siga formando parte de la rutina juarense.

Pero inevitablemente surge la pregunta de qué podría pasar con él en los próximos años.

Porque una ciudad no solamente pierde patrimonio cuando derriban un edificio.

También puede perderlo lentamente cuando dejamos de recordar para qué servía.

Quizá por eso vale la pena volver a mirar lugares como este con un poquito más de curiosidad.

No solamente pasar y decir:

“Ahí está el Mercado Juárez.”

Sino pensar que por esas mismas calles caminaron turistas hace décadas, que generaciones de comerciantes trabajaron ahí y que el edificio ha visto cambiar negocios, avenidas, modas y prácticamente todo el Centro.

Ochenta años después, sigue ahí.

Cerrado por dentro, sí.

Con un futuro todavía por resolver, también.

Pero definitivamente no vacío de historias.

Así que la próxima vez que pases frente al Mercado Juárez, quizá valga la pena detenerte unos segundos.

Porque puedes verlo como un edificio antiguo y seguir caminando.

O puedes recordar que estás frente a un lugar que lleva ocho décadas viendo pasar a Juárez.

Y si esas paredes hablaran…

probablemente el chisme estaría buenísimo.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *