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Juárez tiene su propio Arco del Triunfo y terminó sirviendo para algo muy diferente al de París

Hay un momento muy específico cuando manejas por Campos Elíseos en el que Ciudad Juárez decide fingir durante unos segundos que estamos en Europa.

Áreas verdes.

Una glorieta.

Casas enormes.

Y en medio de todo:

un Arco del Triunfo.

Porque aparentemente alguien vio París y pensó:

“Sí, pero acá en Juárez.”

Y lo más curioso es que la ubicación tiene muchísimo más sentido de lo que podría parecer.

La estructura que se encuentra en Campos Elíseos es una réplica a menor escala del famoso Arco del Triunfo de París y está ubicada en una de las glorietas del corredor, sobre el bulevar Tomás Fernández.

Pero aquí viene el detalle interesante.

En París, el Arco del Triunfo se encuentra precisamente al final de la famosa avenida de los Campos Elíseos, los Champs-Élysées.

En Juárez tenemos Campos Elíseos.

Y también tenemos arco.

Así que no, aparentemente no aventaron un monumento francés en medio de una glorieta nomás porque se veía bonito.

La referencia está completa.

Claro que las historias de ambos arcos son completamente diferentes.

El original de París comenzó a construirse por orden de Napoleón Bonaparte en 1806 para conmemorar las victorias militares francesas y actualmente es uno de los monumentos más reconocibles del mundo.

El de Juárez…

bueno.

Digamos que ha tenido una vida bastante más tranquila.

No tenemos ejércitos marchando debajo.

Tenemos quinceañeras.

Muchas quinceañeras.

Porque con el paso del tiempo ocurrió algo que probablemente dice muchísimo más sobre una ciudad que cualquier explicación arquitectónica: los juarenses empezaron a darle sus propios usos.

Actualmente el arco y las áreas verdes de Campos Elíseos se han convertido en uno de los lugares favoritos para realizar sesiones fotográficas.

Quince años.

Bodas.

Graduaciones.

Parejas.

Familias.

Alguna persona que simplemente traía buen outfit y dijo:

“Párate ahí, se ve bonito.”

Durante los fines de semana incluso pueden coincidir varios grupos aprovechando los jardines y el propio arco como escenario. El movimiento ha llegado a ser tan constante que el Municipio ha reconocido anteriormente problemas de tráfico relacionados, entre otras cosas, con las personas que acuden a la zona para tomarse fotografías.

Imagínate construir una referencia a uno de los monumentos más famosos de Francia y que años después uno de sus mayores problemas sea:

demasiadas quinceañeras.

Eso es apropiarse de un espacio.

Y probablemente ahí está lo más interesante del Arco del Triunfo juarense.

Su significado original puede estar relacionado con arquitectura europea, elegancia y la propia identidad que se quiso construir alrededor de Campos Elíseos, pero la ciudad terminó agregándole otra capa.

Para muchas personas ya no es solamente “la réplica del arco de París”.

Es donde se tomó las fotos de sus quince.

Donde acompañó a su hermana.

Donde hizo las fotos de graduación.

Donde pasó tantas veces que dejó de preguntarse por qué demonios había un monumento francés ahí.

Porque eso también sucede cuando vivimos demasiado tiempo junto a algo.

Se vuelve normal.

Podemos pasar frente al arco cientos de veces sin detenernos a pensar que la combinación es bastante peculiar.

Una ciudad fronteriza.

En medio del desierto chihuahuense.

Pegada a Estados Unidos.

Con una avenida llamada Campos Elíseos y una réplica del Arco del Triunfo.

Juárez nunca ha tenido miedo de mezclar cosas.

Y aunque nuestro arco obviamente no tiene la escala, antigüedad ni importancia histórica del parisino, consiguió algo que cualquier espacio urbano necesita para permanecer relevante:

que la gente lo use.

Que genere recuerdos.

Que aparezca en fotografías.

Que se convierta en punto de referencia.

Quizá por eso preguntar qué “significa” el arco en Juárez puede tener varias respuestas.

Arquitectónicamente es una referencia directa a París.

Urbanamente identifica una de las zonas más reconocibles de la ciudad.

Pero emocionalmente puede significar algo completamente distinto para cada persona que alguna vez se paró enfrente mientras alguien gritaba:

“¡Otra, pero ahora voltea para acá!”

París tendrá el original.

Eso nadie se lo discute.

Pero ellos difícilmente pueden presumir que un sábado por la tarde su Arco del Triunfo se convierte simultáneamente en escenario para tres quinceañeras, dos graduados y una sesión de bodas.

En eso…

Juárez volvió a hacer su propia versión.

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