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En Juárez puedes ver dos estaciones del año al mismo tiempo si volteas al cielo

Hay días en los que el clima en Juárez parece no haberse puesto de acuerdo consigo mismo.

Volteas hacia un lado y el cielo está completamente despejado. El sol ilumina las calles, no hay una sola nube y cualquiera pensaría que será un día perfecto para salir.

Cinco segundos después miras hacia el otro lado.

Y parece que se acerca el fin del mundo.

Nubes negras, enormes, cargadas de lluvia, como si estuvieran a punto de tragarse media ciudad.

Lo más curioso es que ambos paisajes pertenecen al mismo cielo.

Es una de esas cosas que quienes viven aquí ya ven como algo normal, pero que sorprende muchísimo a quien visita Juárez por primera vez. Hay tardes en las que una colonia está bajo un aguacero mientras, a pocos kilómetros de distancia, otra sigue disfrutando del sol como si nada estuviera pasando.

Aquí revisar el pronóstico del tiempo casi siempre viene acompañado de una segunda opinión: abrir la ventana y ver qué está pasando de verdad.

Porque el clima juarense tiene fama de cambiar de opinión más rápido que cualquiera.

Sales de casa con chamarra porque el aire está fresco.

Al mediodía ya estás buscando sombra porque el calor se volvió intenso.

Y por la tarde no falta quien mande una foto al grupo diciendo: “¿Ya vieron cómo está el cielo?”.

Lo mejor es que ese contraste termina regalando escenas difíciles de olvidar.

De un lado, un cielo azul que parece pintado.

Del otro, una pared de nubes oscuras avanzando sobre el desierto.

Por unos minutos da la impresión de que dos ciudades distintas decidieron compartir el mismo horizonte.

Y aunque a veces esos cambios vienen acompañados de viento, lluvia o una buena empapada para quien salió sin paraguas, también forman parte de la personalidad de Juárez.

Porque así como el clima nunca permanece igual por mucho tiempo, la ciudad también está acostumbrada a adaptarse.

Aquí nadie se sorprende si en la mañana hace fresco, en la tarde calor y por la noche vuelve a bajar la temperatura.

Simplemente se acepta como parte de vivir en el desierto.

Quizá por eso las mejores fotografías del cielo juarense aparecen precisamente en esos días donde el clima parece estar discutiendo consigo mismo.

Cuando el sol y la tormenta comparten escenario.

Cuando una mitad del cielo promete un atardecer tranquilo y la otra parece anunciar una película de desastre.

Y aun así, ambas terminan formando una sola postal.

Porque si algo ha demostrado Juárez con los años, es que incluso sus días más impredecibles tienen una forma muy particular de ser espectaculares.

Al final, el clima aquí puede cambiar de un momento a otro.

Pero hay una cosa que nunca cambia.

Siempre habrá alguien que, al ver ese cielo dividido en dos, saque el celular para tomarle una foto y decir: “Solo en Juárez.”

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