Si alguna vez has pasado cerca de unas canchas de frontón probablemente hayas escuchado primero el juego antes de entender exactamente qué estaba pasando.
¡PUM!
Silencio.
¡PUM!
Otra vez.
Volteas y hay dos o cuatro personas con raquetas pegándole a una pelota contra una pared como si esa pobre pared les debiera dinero.
Y lo más impresionante es la velocidad.
Porque visto desde afuera, el frontenis puede parecer bastante sencillo: le pegas a una pelota, rebota contra el muro y esperas que regrese.
Hasta que intentas jugar.
Entonces descubres que la pelota aparentemente tiene problemas personales contigo.
Porque no solamente hay que regresarla. Hay que anticipar dónde va a botar, moverse rápido, encontrar el ángulo, colocar el golpe y tratar de complicarle exactamente esas mismas cosas al rival.
Y en Ciudad Juárez existe toda una comunidad que lleva años haciéndolo.
El frontón quizá no tenga actualmente la misma exposición que otros deportes de la ciudad. No vemos niños llegando todos los días a la escuela diciendo que quieren convertirse en pelotaris profesionales y probablemente tampoco sea el primer deporte que aparece cuando alguien piensa en Juárez.
Pero ha estado ahí.
Golpe tras golpe.
Partido tras partido.
Generación tras generación.
Uno de sus puntos más reconocibles está precisamente en uno de los lugares deportivos más importantes de la ciudad: El Chamizal. Sus canchas de rebote y frontón, ubicadas a un costado de la Mega Bandera, han sido utilizadas durante años por jugadores locales y hasta han requerido proyectos específicos de rehabilitación para mantener vivo el espacio.
Y no son solamente unas paredes abandonadas donde ocasionalmente alguien llega con una raqueta.
Existe una comunidad organizada alrededor de ellas.
Juárez ha tenido Liga y Comité Municipal de Frontenis, competencias locales y representación en torneos estatales. En 2021, por ejemplo, las canchas del Club Aztecas recibieron un Campeonato Estatal de Frontenis con 48 parejas provenientes de Ciudad Juárez, Chihuahua, Delicias, Camargo, Saucillo, Jiménez y otras partes del estado.
¿Y quién ganó la Primera Fuerza?
Una pareja juarense.
Javier Muro y Gerardo Samaniego se coronaron campeones después de una final que necesitó tres sets y terminó con un apretadísimo 15-14 en el último.
Así que aquella pared tiene bastante más competencia de la que parece.
Además, hay un dato que hace todavía más interesante practicar frontenis aquí: el frontenis nació en México.
La disciplina surgió al combinar elementos de la pelota vasca con la raqueta y la pelota utilizadas en el tenis. Con el tiempo México se convirtió en una de las grandes potencias de esta modalidad.
Es decir, mientras otros deportes llegaron desde diferentes partes del mundo y terminaron encontrando aficionados en nuestro país, aquí estamos hablando de una disciplina cuya historia está directamente relacionada con México.
Y Juárez tiene su propio capítulo.
Pero probablemente el impacto más interesante del frontón en la ciudad no pueda medirse únicamente contando campeonatos.
Se mide en años.
Hay grupos de jugadores juarenses que llevan más de una década encontrándose alrededor de una cancha. En 2026, por ejemplo, se documentó la historia de Édgar Álvarez y un grupo de amigos que ha construido alrededor del frontenis más de 15 años de convivencia.
Quince años.
Imagínate todo lo que puede cambiar en una vida durante ese tiempo.
Trabajos.
Familias.
Casas.
Rutinas.
Problemas.
Edades.
Y aun así existe un punto donde pueden volver a encontrarse:
una cancha, una raqueta y una pelota rebotando contra la misma pared.
Quizá por eso sería un error pensar que estos espacios solamente sirven para practicar un deporte.
También son puntos de reunión.
Son lugares donde alguien aprende viendo jugar a otro.
Donde el nuevo pregunta cómo agarrar la raqueta.
Donde seguramente existe el señor que lleva tantos años jugando que parece conocer perfectamente cada centímetro de la pared.
Y donde una reta puede convertirse en una amistad que dure muchísimo más que el partido.
Hasta El Chamizal ayuda a dimensionar cuánto espacio ocupa el deporte en la identidad de esta zona. El Plan Municipal de Desarrollo 2024-2027 contabiliza 57 canchas deportivas dentro del área, incluyendo instalaciones para futbol, tenis, béisbol, voleibol, rebote y frontenis.
Entre toda esa actividad, las paredes del frontón siguen ahí.
Y quizá parte de su encanto está precisamente en eso.
No necesita demasiadas explicaciones.
Una pared.
Una cancha.
Una pelota.
Una raqueta.
Y alguien enfrente convencido de que ahora sí te va a ganar.
Porque Juárez también se construye en estos espacios que a veces vemos tantas veces que dejamos de preguntarnos qué sucede dentro.
Pasamos frente a canchas, parques y unidades deportivas sin conocer las historias que llevan acumulando durante años.
Hasta que un día te acercas.
Escuchas el golpe de la pelota.
Ves la velocidad con la que regresa.
Y entiendes que esa pared aparentemente sencilla lleva muchísimo tiempo haciendo algo más que regresar pelotas.
También ha visto regresar a los mismos juarenses durante años.









