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Hay canchas de Juárez que están volviendo a tener red gracias a alguien que se cansó de verlas incompletas

Para alguien que no juega básquetbol puede parecer un detalle pequeño.

Llegar a una cancha y descubrir que el aro no tiene red.

Al final, todavía puedes lanzar. La pelota entra, cae y el juego continúa.

Pero para quien ha pasado años jugando, ese pequeño detalle cambia mucho más de lo que parece. Falta el sonido de la pelota atravesando la red, la referencia para saber si un tiro entró limpiamente y, sobre todo, queda esa sensación de estar jugando en una cancha que poco a poco ha sido olvidada.

Adrián Rodríguez comenzó a encontrarse con esa misma imagen en diferentes puntos de Ciudad Juárez: redes desaparecidas, aros dañados, tableros destruidos y, en algunos casos, canchas donde ni siquiera quedaba un aro para jugar.

Así que decidió hacer algo al respecto.

En lugar de solamente señalar el problema, comenzó a comprar redes y colocarlas él mismo en canchas públicas de la ciudad.

Lo que empezó con una necesidad bastante sencilla terminó convirtiéndose en un proyecto que ya ha llegado a distintos puntos de Juárez, desde zonas céntricas hasta las orillas.

Hasta ahora, Adrián ha colocado o repuesto alrededor de 20 redes y dos aros, con una meta mucho más grande antes de terminar el año: llegar como mínimo a 50 redes y cuatro aros.

Y buena parte de todo eso ha salido de su propio bolsillo.

El dinero generado mediante sus torneos y su escuelita de básquetbol ha servido para comprar material y continuar reparando espacios, aunque también ha recibido algunas donaciones de personas que han decidido sumarse con redes o aros.

Entre todas las canchas en las que ha trabajado hay una que representa especialmente bien lo que puede suceder cuando alguien decide apropiarse de un espacio para mejorarlo: la del Parque Valentín Fuentes.

Adrián la describe como una cancha que prácticamente tuvieron que revivir desde cero.

Hoy ese mismo lugar también sirve como sede para las ligas que organiza.

Y quizá ahí está la parte más interesante de toda esta historia.

Porque poner una red parece poca cosa hasta que alguien vuelve a utilizarla.

Una cancha pública no necesita únicamente concreto, líneas pintadas y dos tableros para tener vida. Necesita personas que lleguen después de la escuela, amigos organizando una reta, alguien practicando tiros por su cuenta o jugadores encontrando un lugar donde seguir haciendo el deporte que les gusta.

Una red nueva no transforma por sí sola una colonia.

Pero puede ser el pequeño motivo para que una cancha vuelva a sentirse como cancha.

Ahora existe una manera bastante sencilla de ayudar a que el proyecto continúe.

Los Martes con Causa buscan reunir aportaciones de 20 pesos destinadas a la compra de redes y aros que posteriormente puedan colocarse en más canchas de Ciudad Juárez.

Veinte pesos.

Quizá para una sola persona parezca una cantidad demasiado pequeña como para cambiar algo.

Pero ahí está precisamente la idea.

No se necesita que una persona pague todo.

Se necesita que muchas aporten poquito.

Si diez personas se suman, ya son 200 pesos. Si lo hacen cincuenta, son mil. Y cuando esas pequeñas aportaciones se juntan, eventualmente dejan de ser monedas o billetes para convertirse en una red, un aro y, finalmente, en una cancha que alguien puede volver a utilizar.

Además, hay algo especialmente bonito en saber exactamente hacia dónde puede terminar yendo esa cooperación.

Tal vez los 20 pesos que alguien aporta un martes terminen formando parte de una red instalada al otro extremo de la ciudad.

Probablemente nunca conozca al niño que lance ahí.

Ni al joven que llegue a practicar después de clases.

Ni a los amigos que armen una reta el fin de semana.

Pero tampoco hace falta conocerlos.

Porque los espacios públicos funcionan precisamente así: alguien los cuida y muchas otras personas terminan disfrutándolos.

Adrián todavía tiene bastante camino antes de llegar a esas 50 redes y cuatro aros que se propuso para cerrar el año.

Pero ya existen 20 redes y dos aros que antes no estaban ahí.

Y esa quizá sea la mejor forma de medir el proyecto.

No solamente contando lo que falta.

También contando todo lo que ya cambió.

Así que la próxima vez que pases junto a una cancha y veas un aro sin red, quizá ya no parezca un detalle tan pequeño.

Y si algún martes tienes 20 pesos que quieras convertir en algo mucho más grande, los Martes con Causa pueden ser una manera de hacerlo.

Porque recuperar las canchas de Juárez no necesariamente empieza con una enorme inversión.

A veces empieza con alguien que decide colocar la primera red.

Y continúa cuando muchos más deciden poner veinte pesos para la siguiente.

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