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Comidas que cambiaron de acento en la frontera. Vol. I (EUA):

Platillos que cruzaron la frontera y se hicieron locales.

En Ciudad Juárez tenemos un talento especial: agarrar algo “gringo”, cruzarlo por la frontera y repatriarlo. Pasa con la música, con la manera de hablar y, claro que sí, con la comida.

Desde el clásico desayuno estilo diner, una hamburguesa o hasta un simple hot dog. Todos venían “del otro lado”, pero aquí cambiaron de acento… y sabor. Se mezclaron con chile, tortilla de harina, frijolitos, porciones generosas y ambiente juarense. Dejaron de parecer importados para sentirse importantes; se volvieron parte del menú de diario.

¿Te has preguntado cómo se da ese “milagro fronterizo” donde el sazón americano termina sabiendo a Juárez?

Por ello, en Va x Juárez creemos que lo que hace “local” a una comida en Juárez son 3 factores que se repiten a lo largo de la ciudad:

1.- El ingrediente de la casa: tripitas, una embarrada de frijoles, queso asadero, aguacate, cebolla asada, cilantro, chorizo, machaca, carne asada, tocino, chile verde, chipotle y hasta elote. Aquí, el que viene a comer termina conociendo el ingrediente que le faltaba a la receta que creía terminada.

2.- La porción generosa: la cultura de “no te quedes con hambre” manda: platos grandes, rellenos y bien servidos.

3.- La salsería: seguramente ya sabías que a tu platillo gringo le va bien el picante; quizá lo que faltaba era que además alguien creara una salsa con todas las letras y te la ofreciera gratis. El picante siempre va a ser la “tilde” del sazón fronterizo.

Dicho lo anterior, a continuación, los mejores 5 platillos que cruzaron el charco para volverse juarenses de hueso colorado.

1. Boneless

Ya hasta habíamos guisado tierra cuando ellos apenas se dieron cuenta de que podían empanizar el pollo. Aunque… honestamente fueron ellos los que quisieron agregarle salsa por primera vez. ¡Punto bueno para los EUA y muchas gracias!

Nacieron como una comida gringa más, súper práctica, buen sabor y ¿a quién no le gusta el pollo? El truco es que cuando se trata de salsa, se trata de nosotros, y la verdadera competencia está en todos los sabores con los que te puedes enchilar: 

BBQ-chipotle, mango-habanero, queso-jalapeño y síguele contando. He visto combinaciones que parecen tesis doctorales como la salsa macha de chile chiltepín rostizado, con base de cacahuate e infusiones de chile de árbol. 

Si algo sabemos en esta ciudad es que el sabor no se queda en lo básico: se experimenta.

2. Nachos

Los nachos nacieron como un antojo sencillo para compartir, pero en la frontera agarraron más carnita. En Juárez dejaron de ser botana y se convirtieron en comida completa. Carne deshebrada, queso gratinado, frijoles, todo lo que quepa.

La tortilla en totopo es un lienzo en blanco y tú te llamas Miguel Ángel.

3. Hotdogs

El hot dog es probablemente el ejemplo más claro de transformación fronteriza. De nuevo, la receta es simple y efectiva (pan, salchicha y aderezos), aunque le vuelve a faltar sabor. Esta vez la forma y el tamaño parecen obstáculos, pero no. Aquí hay puro ingenio mexicano:

Camarón en lugar de carne, salchichas de pollo, res, cerdo, pavo, con queso philadelphia, jamón y si gustas: papitas trituradas con piña (ese según nosotros es estilo hawaiano) 

Aquí no hay reglas: hay combinaciones.

4. Hamburgesa

La hamburguesa es un concepto sólido y confiable desde su origen: pan, carne y queso, claro que funcionan, pero aquí no nomás es que funcione, tiene que destacar. ¿Por qué quedarnos con una carne? Hasta para portarse mal hay que hacerlo bien. Póngale una generosa ración de la siempre confiable carne al pastor, por favor y ¡Gracias! 

O puede ser también con carnita asada cortada en cachitos, salchicha para asar y hasta con machitos. Más ingredientes, más sabor y, sobre todo, más salsa. Porque si algo define a la hamburguesa juarense es que no le faltó nada.

5. Desayuno tipo Dinner

El desayuno es rico y sabe muy bien, nada que hacerle a la receta. ¿Cuál era el único problema? No quitaba del todo el hambre. Puede pasar por falta de respeto no quitar el hambre si te dedicas a vender comida en la ciudad. Es un tema serio.

La solución fue simple: hacerlo llenador. Frijoles, tortillas de harina, machaca, chile con carne y un mesero al que puedes “tutear”, no porque le hables sin respeto, sino porque le hablas con confianza. Porque aquí el desayuno no es solo para empezar el día… es para aguantarlo.

Como decía Benito Juárez: “El respeto al hambre ajena es la paz”.

¿Te latió este viaje por la comida fronteriza? No te pierdas el segundo Top 5 de esta serie: Comidas que cambiaron de acento. 

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