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 Los secretos “X” de la “X”.

10 datos que no sabías de nuestro Monumento a la Mexicanidad.

En Ciudad Juárez no sabemos hacer cosas chiquitas. Si vamos a poner un monumento, tiene que ser uno que se vea desde el otro lado, desde el avión y, si nos descuidamos, hasta desde la estación espacial. La Plaza de la Mexicanidad no es solo un espacio para ferias o conciertos; es el hogar de “La X”, esa estructura roja gigante que se ha convertido en nuestro faro de acero en medio del desierto. Es nuestra forma de decir: “aquí estamos”, en una escala que desafía al viento y a cualquier sentido de la proporción, recordándonos que en esta frontera todo, hasta el arte, tiene que ser lo suficientemente fuerte para aguantar el clima y la historia.

La X ha cruzado la frontera de la indiferencia para volverse el fondo obligado de todas nuestras fotos. Pero más allá de su color encendido y su forma que divide opiniones, este emblema de la ciudad guarda secretos que no vienen en los folletos turísticos ni en las búsquedas rápidas de internet. Desde comparaciones que nos hacen sentir como hormigas hasta su capacidad de ser el punto más brillante de la frontera cuando cae el sol, aquí te dejamos 10 datos para que veas a nuestra “X” con otros ojos la próxima vez que pases por la Heroico Colegio Militar.

1. El edificio de los dinosaurios

Si quisiéramos comparar a nuestra X con algo realmente antiguo, tendríamos que apilar unos 15 Tiranosaurios Rex, uno sobre otro, para apenas alcanzar sus 62 metros de altura. Es tan alta que si la acostáramos en el medio campo del Estadio Olímpico Benito Juárez, la “patita” de la X llegaría casi a la portería. Es, básicamente, un rascacielos de puro acero que decidió no tener oficinas.

2. El peso de mil autos

Nuestra X es una “campeona de los pesos pesados”. Pesa aproximadamente 800 toneladas. Para que te des una idea, eso equivale a juntar a unos 130 elefantes africanos adultos o a poner en una báscula gigante a casi 1,000 autos compactos al mismo tiempo. Esa es la cantidad de metal que se necesita para que el viento de Juárez no nos la mande a volar hasta El Paso.

3. El faro que se ve desde el espacio

No es broma: “La X” es perfectamente visible desde las imágenes de satélite que utiliza Google Maps o la NASA. Por su color “Rojo Sebastián” y su ubicación justo en la orilla del Río Bravo, destaca como una marca de verificación roja en el mapa satelital. Es nuestra “marca” en el mundo, literalmente.

4. Un mirador con “ojo” de halcón

A media altura, la X tiene una zona que parece un ojo o una ventana. Ese espacio fue diseñado para ser un mirador. Si estuvieras ahí arriba, podrías ver las patrullas de la Border Patrol como si fueran carritos de juguete y tener una vista de 360 grados que abarca desde las montañas de Franklin hasta lo más profundo de las colonias juarenses. Es el mejor lugar para entender que, desde arriba, la frontera es solo una línea pintada.

5. ¿Por qué una X y no una J?

Muchos preguntan por qué no hicimos una “J” de Juárez. El artista Sebastian la diseñó como una X para simbolizar el mestizaje: el cruce de dos culturas (la indígena y la española) que se encuentran en un punto medio. Pero para nosotros, también es la X de México, plantada justo en el borde para que a nadie se le olvide dónde empieza la patria.

6. Le hace lo que el viento a Juárez

La X está diseñada para soportar ráfagas de viento de más de 200 kilómetros por hora. Considerando que en Juárez un martes cualquiera tenemos vientos que levantan hasta espectaculares, la estructura tiene una cimentación tan profunda que sus “pies” están enterrados casi tanto como lo que vemos hacia arriba. Es una mole que no se inmuta ante los aires de marzo o abril o septiembre o cuando caigan.

7. Kilómetros de soldadura juarense

Para armar este rompecabezas de acero se necesitaron kilómetros y kilómetros de soldadura. Fue un trabajo de artesanos del metal que pasaron meses uniendo las placas. Si extendiéramos todos los cordones de soldadura que tiene la X, probablemente podríamos llegar caminando desde la plaza hasta el Aeropuerto caminando en una alfombra roja de metal. Uh-lala señor juarense. 

8. El color “Sangre de Toro”

El rojo de la X no es un rojo cualquiera de ferretería. Es un tono específico llamado “Rojo Sebastián”. Se eligió porque es el color que mejor contrasta con el azul intenso del cielo juarense y el café de nuestros cerros. Además, es un color que simboliza la vida y el fuego, algo que nos sobra a los que vivimos aquí.

9. Un imán de rayos

Por su altura y su composición metálica, la X es el pararrayos más grande de la zona norte de la ciudad. Durante las tormentas eléctricas del verano, la estructura recibe las descargas, protegiendo simbólicamente a los alrededores. Ver un rayo caer sobre la X es uno de los espectáculos naturales más impresionantes (y aterradores) que puedes ver en la frontera.

10. La X como reloj solar gigante

Debido a su tamaño y orientación, la sombra que proyecta la X sobre la Plaza de la Mexicanidad funciona como un reloj solar masivo. Dependiendo de la hora del día, la sombra se mueve por la plaza marcando el paso del tiempo sobre el concreto. Es un recordatorio de que, aunque el tiempo pase, la X se queda ahí, firme, como testigo de todo lo que sucede en nuestra frontera.

¿Cuánto de esto conocías o intuías? Para más, no te pierdas el siguiente volumen de esta serie de datos curiosos sobre lugares icónicos de nuestra ciudad. 

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