Cuando pensamos en actividad física para niñas, niños y adolescentes, normalmente imaginamos algo muy simple.
Correr.
Saltar.
Hacer ejercicio.
Quemar energía.
Pero durante una visita al programa Sonrisas del DIF Sevilla, descubrimos que detrás de cada juego, cada circuito y cada actividad existe un objetivo mucho más grande.
Formar personas más seguras, activas y confiadas.
Todo comenzó con un rally de ejercicios aparentemente sencillo.
Conos.
Movimientos básicos.
Retos de coordinación.
Actividades recreativas que, vistas desde fuera, podrían parecer únicamente una forma divertida de mantener ocupados a los participantes.
Sin embargo, al platicar con los instructores Alexis y Celeste, quedó claro que cada dinámica tiene una intención específica.
Según explicaron, estos circuitos ayudan a trabajar aspectos como la lateralidad, la coordinación, la motricidad y el desarrollo físico de las infancias. Pero también buscan fortalecer habilidades menos visibles, como la confianza, la expresión personal y la capacidad de participar activamente en grupo.
Y quizá ahí está una de las cosas más interesantes del programa.
Porque muchas veces los beneficios del deporte aparecen fuera de la cancha.
Un niño que se anima a participar.
Una niña que descubre que puede completar un reto.
Un adolescente que encuentra una actividad donde se siente capaz y escuchado.
Todo eso también forma parte del aprendizaje.
Los profesores explican que uno de los objetivos principales es ayudar a que niñas, niños y adolescentes desarrollen confianza en sus propias capacidades. Que se atrevan a intentar cosas nuevas, a expresarse y a descubrir que el movimiento también puede convertirse en una herramienta para crecer.
En una época donde gran parte del tiempo libre suele pasar frente a una pantalla, iniciativas como esta buscan ofrecer alternativas más activas y saludables.
No se trata solamente de alejar a los jóvenes del celular.
Se trata de acercarlos a experiencias donde puedan convivir, aprender y desarrollar habilidades que utilizarán durante toda su vida.
Y lo mejor es que el programa no está limitado a una sola etapa escolar.
De acuerdo con Alexis y Celeste, las intervenciones de Sonrisas pueden realizarse con estudiantes desde nivel preescolar hasta preparatoria, adaptando las actividades según las necesidades y edades de cada grupo.
La meta sigue siendo la misma.
Dejar un granito de arena en el desarrollo de cada participante.
Otro aspecto importante es que estas actividades pueden llegar directamente a las escuelas.
Los instructores explicaron que las instituciones interesadas únicamente deben realizar una solicitud a través del DIF Central para que el programa pueda ser canalizado y llevado a los estudiantes.
Además, el servicio se ofrece de manera gratuita.
Lo que permite que más niñas, niños y adolescentes tengan acceso a estas experiencias independientemente de sus circunstancias.
Al final, la lección más importante del rally quizá no estaba en los ejercicios.
Estaba en lo que representan.
Porque detrás de cada salto, cada carrera y cada reto superado hay una oportunidad para fortalecer la confianza, la convivencia y el desarrollo integral de los jóvenes.
Y aunque desde fuera parezca simplemente una actividad recreativa, para muchos participantes puede convertirse en el primer paso hacia una vida más activa, más saludable y con mayor seguridad en sí mismos.
Porque a veces, crecer también comienza jugando, moviéndose y descubriendo de lo que uno es capaz.









