Cuando la mayoría de las personas piensa en un fin de semana en Ciudad Juárez, probablemente imagina conciertos, bares, partidos o reuniones con amigos.
Sin embargo, mientras la ciudad seguía su ritmo habitual, algo distinto sucedía dentro de la Sala Experimental Octavio Trías.
Durante dos días, directores, actores, gestores culturales, estudiantes y amantes del teatro se reunieron para participar en el Encuentro de la Dirección Escénica Fronteriza (EDEF), un espacio creado para reflexionar sobre una pregunta que lleva años acompañando a las artes escénicas de la región: ¿cómo se construye teatro desde una ciudad fronteriza?
La respuesta, al menos durante este fin de semana, llegó en forma de cinco microobras, una master class, un conversatorio y decenas de conversaciones que ocurrieron tanto dentro como fuera del escenario.
Y quizá eso fue lo más interesante del encuentro.
Porque EDEF no fue solamente una serie de funciones teatrales. Fue un punto de reunión para personas que comparten una misma inquietud: seguir construyendo una escena cultural propia en Ciudad Juárez.
A lo largo de las dos jornadas, las y los asistentes pudieron presenciar cinco propuestas escénicas de aproximadamente quince minutos cada una, dirigidas por distintos creadores locales. Obras breves en duración, pero suficientemente amplias para mostrar la diversidad de estilos, preocupaciones y formas de entender el teatro que actualmente existen en la ciudad.
Entre cada presentación ocurría algo igual de importante.
La gente se quedaba conversando.
Artistas intercambiaban ideas. Estudiantes preguntaban. Directores compartían experiencias. Promotores culturales generaban nuevos vínculos. Y poco a poco la sala se transformaba en algo más que un espacio para observar obras: se convertía en un lugar para construir comunidad.
Eso tiene un valor especial en una ciudad como Juárez.
Históricamente, la frontera ha sido un territorio de encuentros. Aquí convergen culturas, idiomas, experiencias y formas distintas de entender el mundo. Esa mezcla ha influido durante décadas en la música, la literatura, las artes visuales y, por supuesto, en el teatro.
Por eso no resulta extraño que muchos creadores escénicos encuentren inspiración precisamente en las características que hacen única a esta región.
Las historias fronterizas suelen estar llenas de movimiento, identidad, transformación y búsqueda. Elementos que constantemente aparecen sobre los escenarios locales.
El encuentro también contó con la participación de figuras reconocidas dentro del ámbito teatral y cultural, entre ellas el dramaturgo Edeberto “Pilo” Galindo, una de las voces más importantes de la dramaturgia chihuahuense contemporánea. Además, el director escénico Sebastián Lange impartió una master class enfocada en la puesta en escena colectiva, mientras que la gestora cultural Angélica Pérez moderó un conversatorio que permitió abrir el diálogo entre artistas y asistentes.
Todo esto bajo la dirección de Marco Martínez y Christian Macías, quienes impulsaron el proyecto con el objetivo de fortalecer los lazos entre quienes participan activamente en la vida cultural de la ciudad.
Y quizá ahí se encuentra uno de los mayores logros de encuentros como este.
Porque más allá de las funciones, los aplausos o las fotografías, generan algo que muchas veces resulta más difícil de construir: espacios para escucharse mutuamente.
En una época donde gran parte del entretenimiento ocurre a través de pantallas, existe algo profundamente valioso en sentarse junto a otras personas para compartir una experiencia en vivo. Ver cómo una historia ocurre frente a ti. Escuchar las reacciones del público. Participar en conversaciones que continúan incluso después de que baja el telón.
Eso fue, en gran medida, lo que ocurrió durante EDEF.
Un recordatorio de que el teatro sigue vivo en Juárez.
No solamente como espectáculo, sino como un espacio de encuentro, reflexión y construcción colectiva.
Porque mientras las luces del escenario sigan encendiéndose y existan personas dispuestas a contar historias, la escena teatral fronteriza seguirá encontrando nuevas maneras de crecer.
Y este fin de semana, en la Sala Experimental Octavio Trías, quedó claro que esas historias todavía tienen mucho que decir.









