Durante muchos años, cuando alguien hablaba de deporte en Ciudad Juárez, casi siempre la conversación terminaba en fútbol, béisbol o básquetbol.
Pero desde hace algunos años hay otro deporte que, sin hacer demasiado ruido, ha comenzado a llenar canchas, formar nuevos talentos y poner el nombre de Juárez en competencias nacionales.
El flag football, o como muchos todavía lo conocen, el tochito.
Lo curioso es que mucha gente sigue pensando que es “la versión sin contacto” del fútbol americano, cuando en realidad es una disciplina con identidad propia. Requiere velocidad, estrategia, precisión y mucha lectura del juego. Tanto ha crecido que incluso hará su debut como deporte olímpico en Los Ángeles 2028, algo que ha impulsado todavía más su desarrollo en México.
Y si hablamos de ciudades donde este deporte ha encontrado terreno fértil, Juárez ya empieza a aparecer con frecuencia en la conversación.
Uno de los principales responsables de ese crecimiento es la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Los Indios de la UACJ se han convertido en uno de los programas universitarios más fuertes del norte del país. En la rama varonil, el equipo fue campeón de la Universiada Nacional 2023 y posteriormente obtuvo el campeonato estatal que le dio el pase al Nacional de Flag Football 2024. Su entrenador incluso ha señalado que la UACJ se mantiene entre las mejores universidades de México en esta disciplina.
Pero el crecimiento no ocurre solamente del lado varonil.
Las Indias de la UACJ también se han consolidado como uno de los equipos más competitivos de la región y en los últimos años han recibido reconocimientos por sus resultados deportivos, confirmando que el flag football en Juárez también tiene un enorme impulso en la rama femenil.
Y eso se nota cada fin de semana.
Cada vez es más común encontrar torneos locales, ligas recreativas y equipos de todas las edades ocupando campos de la ciudad. Lo que antes parecía un deporte de nicho, hoy reúne a niñas, niños, jóvenes y adultos que descubrieron una forma distinta de competir.
Parte del encanto está en que cualquiera puede empezar.
No importa si nunca jugaste fútbol americano.
Muchos de los mejores jugadores comenzaron aprendiendo desde cero.
Además, al ser un deporte de menor contacto físico, ha permitido que cada vez más mujeres, familias completas y nuevos jugadores se animen a probarlo.
Juárez incluso se ha convertido en sede de torneos importantes como el Dunas Bowl, un evento que reúne a miles de participantes y visitantes, consolidando a la ciudad como uno de los puntos más importantes para el desarrollo del flag football en el norte del país.
Quizá eso explique por qué cada vez vemos más balones ovalados en los parques, más cintas colgando de los cinturones y más personas hablando de rutas, touchdowns y jugadas.
Porque el flag football dejó de ser “ese deporte que pocos conocían”.
Hoy es una disciplina que sigue creciendo gracias al trabajo de entrenadores, ligas, universidades y jugadores que todos los fines de semana salen a demostrar que en Juárez también se juega al más alto nivel.
Y todo indica que esto apenas va empezando.









